10 septiembre 2007

Egoísta

Como un niño egoísta rechazo la amistad, el agradecimiento y los buenos recuerdos que me ofrece; para nada me sirven si no puede darme amor. Que se quede con el cariño sin pasión, cariño descafeinado. Se me revuelve el estómago sólo con imaginar que alguien más le pueda hacer sentir. No quiero que encuentre felicidad con otro que no sea yo ni puedo desearle lo mejor en la vida si me excluye de la suya. Dios, cuánto la odio por el día, cuánto la extraño por la noche...

2 Comentarios:

Blogger Andrea escribió...

Son cosas de la vida son cosas del amor....

ens erio q bien escribes...dedicate a esto

9/10/2007 4:03 p. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

Sí, escribes muy bien, no lo dejes de hacer :)

En cuanto al trasfondo del poema, diría que el sujeto es víctima del más básico de los sentimientos: la supervivencia. Al no poder conseguir contacto íntimo sus posibilidades de procreación se reducen, y el chip de la supervivencia lo corroe por dentro. No dista mucho de un bonobo.

No estoy infravalorando sus sentimientos, es algo que todo bicho viviente está condenado a sufrir. Quizás lo único que podamos hacer los humanos, por el don de poder mirarnos al ombligo, es darnos cuenta de lo básico de este sentimiento, poder sobreponerse, e intentar entender a la otra persona.

un fraternal saludo :)

9/13/2007 9:12 p. m.  

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